Las frutas secas no sólo prolongan el sabor del verano sino que nos proporcionan un dulzor diferente. La desecación o deshidratación a la que son sometidas algunas frutas frescas es una operación destinada a reducir al máximo el contenido de agua en la constitución de la fruta, con el fin de paralizar la acción de los gérmenes que necesitan humedad para vivir. Para lograr este propósito, se recurre al calor natural (exposición al sol) o bien al artificial (combustión de leña o de carbón, gas o electricidad).

Las frutas desecadas combinan muy bien con los cereales de desayuno y lo enriquecen en vitaminas, minerales y fibra, lo que puede resultar una alternativa interesante para personas de todas las edades, con la idea de hacer esta primera comida del día, atractiva, variada y con nuevos sabores.

Información nutricional (0.1 kg)
Fibra 21.6 g
Ácidos grasos saturados 0.0 g
Ácidos grasos monoinsaturados 0.0 g
Ácidos grasos polinsaturados 0.0 g
Colesterol 0.0 mg
Calcio 92.0 mg
Hierro 4.1 mg
Zinc 0.7 mg
Vitamina A 0.0 ug
Vitamina C 14.0 g
Ácido fólico 0.0 ug
Sal (Sodio) 10.0 mg
Azúcares 43.4 g
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