Extremidades posteriores del cerdo ibérico, sometidas a la acción de la sal y posteriormente a un proceso de secado y maduración que les otorga unas características especiales y unas propiedades nutritivas que los hace aptos para el consumo humano. 

El jamón ibérico procede del cerdo de raza ibérica. Las principales características que lo distinguen en su calidad derivan de la pureza de la raza de los animales, de la cría en régimen extensivo de libertad del cerdo ibérico en dehesas arboladas donde puedan moverse, de la alimentación y de la curación del jamón, que suele extenderse entre los 8 a 36 meses. El jamón ibérico se distingue del resto por su textura, aroma y sabor singulares y distinguibles aunque el sabor varía según el grado de bellota que haya comido el cerdo, y del ejercicio que haya hecho.

Se clasifica generalmente según la cantidad de bellota que haya consumido antes del sacrificio. La clasificación oficial permitida para los jamones ibéricos los agrupa en: Jamón Ibérico de Cebo, Jamón Ibérico de Cebo Campo, Jamón Ibérico de Recebo y Jamón Ibérico de Bellota.

Información nutricional (0.1 kg)
Fibra 0.0 g
Ácidos grasos saturados 7.8 g
Ácidos grasos monoinsaturados 2.4 g
Ácidos grasos polinsaturados 2.4 g
Colesterol 55.0 mg
Calcio 35.0 mg
Hierro 1.8 mg
Zinc 2.3 mg
Vitamina A 0.0 ug
Vitamina C 0.0 g
Ácido fólico 0.0 ug
Sal (Sodio) 1200.0 mg
Azúcares 0.0 g
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